De arriba abajo y de izquierda a derecha: panorama nocturno de la ciudad, carroza del Carnaval de Negros y Blancos, catedral de Pasto, vista aérea de Pasto, templo de San Andrés y Plaza de Nariño.
Durante la época prehispánica estuvo bajo la influencia del Imperio inca.[9] Fue el centro administrativo, militar, cultural y religioso de la región en la época virreinal.[10] Durante el siglo xix, debido a la aguerrida defensa de la ciudad que protagonizaron sus habitantes en la Independencia de Colombia, se le conoció como «La Leona de los Andes».[11] La ciudad de Pasto es también conocida como «Ciudad sorpresa de Colombia».[11][12][5]
Como capital del departamento, alberga las sedes de la Gobernación de Nariño, la Asamblea Departamental, el Tribunal del Distrito Judicial, la Fiscalía General de la Nación, y en general sedes de instituciones de los organismos del Estado.
Su cabecera municipal es la decimoséptima ciudad más poblada de Colombia.
No hay consenso sobre el origen de la palabra. Según el historiador y filósofo José Rafael Sañudo, los españoles pudieron basarse en voces vernáculas de la altiplanicie, considerando que el actual río Guáitara era llamado Pastarán, que Cieza de León mentara la etnia pastoco y que, en la provincia de Obando, haya un sitio llamado Pastás.
Según una teoría, el nombre de la ciudad y del municipio viene del etnónimo de los pastos, pas (gente) y to (tierra), o gente de la tierra,[cita requerida] que habitaba el altiplano de Carchi e Ipiales a la llegada de los conquistadores españoles. Los pastos fueron un pueblo industrioso, agricultor y conocedor del algodón, y se destacaron por sus tejidos.
El nombre oficial del municipio es Pasto, y su cabecera municipal, que corresponde al área urbana, se conoce como San Juan de Pasto, en honor a su patrono san Juan Bautista.
El área del municipio de Pasto fue habitada por los indígenas quillasinga, quienes estuvieron bajo dominio del Imperio incaico poco antes de la llegada de los españoles.[9][13][14][15] No existe unanimidad y certeza entre historiadores y cronistas sobre el fundador y la fecha exacta de fundación de la ciudad que inicialmente se llamó Villaviciosa de la Concepción de la Provincia de Hatunllacta.[11] La ciudad fue fundada dos veces. La primera fundación algunos historiadores consideran que fue realizada por el adelantado Sebastián de Belalcázar en 1537 y en el sitio que hoy es ocupado por la localización de Yacuanquer; el traslado posterior a su situación actual en el Valle de Atriz, o segunda fundación, la llevó a cabo Lorenzo de Aldana cuando llegó a pacificar la región en 1539.[16][17] Otros historiadores mentan a Pedro de Puelles como el fundador[18] que fue el primer teniente de gobernador de la ciudad y también se hace mención del capitán Rodrigo de Ocampo, así como el capitán Gonzalo Díaz de Pineda.
Aunque el historiador Emiliano Díaz del Castillo menciona que el poblamiento se llevó a cabo entre el 20 de febrero y el 16 de marzo de 1537 y que la «fundación» fue el 19 de agosto de 1537, el Concejo Municipal de Pasto, por razones prácticas, ante la proximidad de la conmemoración del cuarto centenario de la fundación, mediante Acuerdo núm. 30 del 23 de agosto de 1938, resolvió aceptar el 24 de junio de cada año, día de san Juan Bautista, santo patrono de la ciudad, como fecha oficial del onomástico conmemorativo.
Ya situada la villa en el Valle de Atriz, le fue concedido a Pasto el escudo de armas, en dos cédulas reales distintas firmadas por la princesa Juana de Austria, hermana del rey Felipe II, en Valladolid, el día 17 de junio de 1559. El escudo es un castillo de plata y a los lados cuatro leones de oro, debajo de dicho castillo sale un río de aguas azules y blancas que atraviesa entre árboles verdes, un campo amarillo y suelo verde y el nombre de ciudad como San Juan de Pasto, que sigue siendo el oficial.
Navidad Negra
Durante las guerras de independencia de Colombia, Pasto se adhirió a la causa realista. Gran parte de la provincia de Pasto eran indígenas, comunidad que vieron amenazados sus intereses por el ascenso criollo y su búsqueda por el fin de la autoridad del Rey y las Leyes de Indias de la corona española, las cuales protegían sus tradiciones y propiedad de tierras en la Sociedad política indiana.[19] Según la Revista Credencial en la Historia.[20]
Una vez comenzada la guerra de independencia, la ciudad de San Juan de Pasto se opuso a la república de las Provincias Unidas de la Nueva Granada en 1811. Luego, el ejército de Pasto ayudó a restaurar la soberanía de la Monarquía el 20 de mayo de 1812, por medio de milicias formadas por la población local, donde había muchos indios y negros, casi sin ayuda de la metrópoli peninsular (ocupada en combatir a Napoleón en la Guerra Peninsular). Aquella feroz resistencia generó mucha molestia en los gobernantes colombianos y surgieron algunas voces jacobinas que buscaban masacrar a la población como castigo.
Siendo así, el nuevo gobierno republicano, de las Provincias confederadas de Nueva Granada, quedó irritado por la resistencia de la ciudad, y tras ser notificados de la pérdida de esta localidad de vital importancia (puesto que era un punto estratégico para ingresar al Estado de Quito y enfrentarse al Ejército Real del Perú, Bolívar por ello veía a Pasto como la puerta del sur[21]), decidieron enviar una carta en julio de 1812 (a través de la Gobernación de Popayán) al cabildo de Pasto, por el cual, con el tono muy amenazante de la misma, ya se daban signos de que el gobierno de la junta de Santa fe de Bogotá estaba dispuesto a dejar reducido a cenizas al estúpido e ingrato pueblo pastuso:
“La ruina de Pasto ha llegado y esa ciudad infame y criminal va a ser reducida a cenizas. No hay remedio: un pueblo estúpido, perjuro e ingrato que ha roto los pactos y convenciones políticas y que con la más negra perfidia ha cometido el horrible atentado de hacer prisionero al Presidente de este Gobierno, después que enjugó sus lágrimas y le levantó de la desgracia en los días de sus amarguras, debe ser, como el Pueblo Judío, entregado al saqueo y a las llamas. Tiemble, pues, la ingrata Pasto que ha hecho causa común con los asesinos y ladrones de Patía, y tiemblen esos hombres de escoria y de oprobio que se han erigido en cabezas de la insurrección de los pueblos. Una fuerza poderosa, terrible, destructora y hábilmente dirigida va a caer sobre esa ciudad inicua. Ella será víctima del furor de un Reino entero, puesto en la actitud de vengarse y aniquilarla. Las tropas belicosas de las provincias confederadas de la Nueva Granada reducirán a pavesas a Pasto y sólo podrá evitar su irremediable destrucción poniendo inmediatamente en libertad las personas del Presidente, oficiales y soldados, pérfidamente sorprendidos, y entregando todas las armas. Decídase, pues, ese Ayuntamiento: ésta es la primera y última intimidación que le hace este Gobierno, justamente irritado, de la Provincia de Popayán.”
Ante las constantes invasiones por el rechazo de la población a subordinarse a la junta revolucionaria, el 4 de abril de 1814, el ayuntamiento de Pasto hizo una declaración bien clara sobre sus razones: “Nosotros hemos vivido satisfechos y contentos con nuestras leyes, gobiernos, usos y costumbres. De fuera nos han venido las perturbaciones y los días de tribulación...”. Para definir el profundo Fideísmo en Pasto, el escritor Alfredo Cardona Tobón expuso:
“Los pastusos han sido pacíficos, creyentes y profundamente respetuosos de la autoridad y de las tradiciones, pero cuando se ha atentado contra sus principios no han dudado en tomar las armas para defenderlos. A principios del siglo XIX, Pasto estaba aislado de las corrientes de la ilustración, no le interesaba cambiar al rey y le aterrorizaban los librepensadores; sus reivindicaciones eran otras: una administración independiente de Quito y Popayán, el asiento de un obispado y el establecimiento de instituciones educativas para sus hijos. Por otro lado los indígenas veneraban al rey y a los dirigentes pastusos no les convenía un cambio que perjudicara sus intereses”.
Sin embargo, el día del 6 de abril de 1814 (un miércoles santo), poco después de que las tropas republicanas saquearan y fundieran los sacros bienes de las iglesias de Popayán, el general Antonio Nariño, ante la terquedad de los pastusos por no aceptar el nuevo orden político de la Revolución, respondió al ayuntamiento con una macabra amenaza en la que declaraba que, si la población no se anexaba al nuevo gobierno, Pasto iba a quedar destruida:[22]
“por última vez digo a Usía muy Ilustre, que si se me hace un solo tiro, fiados en la indulgencia que he usado en todos los pueblos de mi tránsito, Pasto queda destruida hasta sus fundamentos…Es preciso que antes de romper el fuego, se decida abiertamente a hacer causa común con nosotros o a quedar destruida, y destruida de un modo que nunca jamás pueda volver a ser habitada…”
Tal oposición general de los pastusos a la independencia sería reconocida por caudillos del ejército independentista como Rafael Urdaneta.[23]
“[entre los pastusos] no hay un hombre que no sea enemigo nuestro”
Rafael Urdaneta, 1814
Casi una década después, tras el colapso del Virreinato de Nueva Granada y el ingreso de tropas venezolanas en apoyo a los republicanos de Bogotá, se produjo la Batalla de Bomboná (o Batalla de Cariaco) el 7 de abril de 1822, a 50 km de Pasto. Las tropas realistas, lideradas por el coronel Basilio Modesto García, derrotaron al ejército dirigido por Simón Bolívar, a pesar de su inferioridad numérica y tecnológica. Sin embargo, por esta misma inferioridad, y tras saber de la derrota de los realistas quiteños en la Batalla de Pichincha, los dirigentes realistas consideraron que no era prudente seguir con su resistencia, pues estaban impedidos de obtener refuerzos humanos o económicos del Perú o España vía Quito (además de estar rodeados con tropas enemigas por el norte y sur). Así que, buscaron la capitulación de la localidad de Pasto. No obstante, la derrota sufrida por Simón Bolívar quedó grabada en su consciencia como una grave humillación a su ego, siendo indigno para él y su ambición de gloria el que lo vencieran unos milicianos indígenas con menor preparación e inferioridad numérica, al grado que los independentistas a su mando intentaron modificar el relato de la batalla, que quedó en tablas, para dejar como ganador indiscutible a Bolívar en lo que fue una Victoria pírrica. Aquella ira que acumulaban los independentistas, luego de años de derrotas (como en la Batalla de Genoy del 2 de febrero de 1821 contra el general Miguel Valdes),[24] sería también adoptada por Bolívar en un deseo personal de revancha. Eso se revelaría en una carta del 29 de enero de 1822 en Popayán, donde Bolívar le anuncio a Santander la actitud guerrerista que iba a tomar contra Pasto, expresando que: “espero voy a dar un combate más aventurado que el de Boyacá, y voy a darlo de rabia y despecho, con ánimo de triunfar o de no volver".[25] Llegando a adoptar un punto de vista donde el pueblo era retratado bajo el mito de un demonio pastuso asociado al demonio español, como si no poseyera cualidades comunes con los independentistas que le merezcan alguna redención.[23]
“porque ha de saber Ud. que los pastusos [...] son los demonios más demonios que han salido de los infiernos [...] No tienen paz con nadie y son peores que los españoles”
Simón Bolívar
Francisco de Paula Santander, en febrero de 1822 (10 meses antes de la Navidad Negra) intento convencer a Bolívar para que renuncie a tomar Pasto, por ser "el terror del ejercito" y el "sepulcro de los bravos", afirmándole que de mandar sus tropas a la región, serían “destruidos por los pueblos empecinados, un poco aguerridos y siempre, siempre victoriosos". Aquello registraría que en el imaginario colectivo del ejército independentista, Pasto era visto como una población cerrada en su determinación de defender la causa realista y que era representado con la imagen del enemigo fiero y dispuesto a morir, lo cual era acompañado con el relatos de muertes atroces de la crueldad de gente "medio bárbara", vislumbrando la necesidad de tratarlos con crueldad para su sumisión, o no intentarlo por su fiereza.[23]
Las tropas independentistas al inicio fueron derrotadas en la primera batalla Cuchilla de Taindala en el Río Guáitara y se tuvieron que retirar a Túquerres, mientras los realistas se apoderaron de sus armas y vestimenta, así como consiguieron el apoyo de la región, que les donó reses, armas, dinero y jóvenes reclutas, teniendo el control durante los siguientes 3 meses.[26] Pero finalmente los independentistas vencieron a los realistas en la segunda Cuchilla de Taindalá el 22 de diciembre y en el Guáitara el 23 de diciembre.[27]
Nada es comparable en la historia de América, con el vandalismo, la ruina y el escarnio de lo más respetable y sagrado de la vida del hombre, a que fue sometida la ciudad el 24 de Diciembre de 1822 por el batallón "Rifles", como represalia de Sucre por su derrota en Taindalá un mes antes, a manos del paisanaje pastuso armado de piedras, palos y escopetas de caza.
A pesar del vencimiento obtenido por tropas "independentistas", y el hecho de que toda la milicia realista se había dispersado hacia el Juanambú o al Amazonas (quedando solo la población civil ajena a los acontecimientos)[28] había órdenes de Simón Bolívar que indicaban que la ciudad de Pasto fuera tomada por tropas comandadas a cargo de Antonio José de Sucre el 24 de diciembre de 1822 y tomar represalias contra su población.[29][24] Además de las tropas de Sucre, estaban las del coronel masón, José María Vesga y Santofimio, el capitán alemán Felipe Braun, el irlandés Tomas Carlos Wright, el venezolano José Trinidad Morón, el colombiano Hermógenes Maza Loboguerrero y el inglés William Ferguson.[24]
Tras la victoria independentista en la Batalla de Boyacá en 1819, se inician más tarde las Campañas del Sur, en las que los ejércitos independentistas vuelven a Pasto, aunque bajo el liderazgo de Agustín Agualongo y Estanislao Merchancano, la ciudad resistió los ataques de los independentistas. Los realistas son derrotados y la élite local decide rendirse, sin embargo una rebelión ocurre poco después, debido a esto, atendiendo la orden de Simón Bolívar, el batallón Rifles al mando de Antonio José de Sucre, asaltó a la ciudad el 24 de diciembre de 1822, suceso recordado como la Navidad Negra, y cometió todo tipo de excesos, asesinando a más de cuatrocientos civiles, entre mujeres, ancianos y niños, y reclutando por la fuerza a más de mil hombres. Niños y mujeres que se consideraban capaces de combatir fueron apresados también y desterrados a Quito, Guayaquil y Cuenca. La tropa violó domicilios y saqueó los templos, requisando bienes en comisión de la orden de tributos forzados dada por Bolívar. El coronel Cruz Paredes, venezolano, amarró a catorce ciudadanos de Pasto, y personalmente las empujó en siete parejas hacia un abismo del río Guáitara.[30][31]
Tras la independencia
En el siglo xix, durante una de las guerras civiles que caracterizaron esa época de la historia colombiana en 1839 el presidente José Ignacio de Márquez ordenó la supresión de conventos y centros religiosos con menos de ocho miembros, lo que causó una rebelión popular en la ciudad encabezada por el sacerdote Francisco de la Villota que degeneró en la Guerra de los Supremos, primera guerra civil del país tras la disolución de la Gran Colombia, pero los rebeldes fueron derrotados. En 1861 durante la guerra civil de 1860-1862, la ciudad fue por seis meses capital provisional de Colombia por decisión de un caudillo conservador, el general Leonardo Canal González, quien pretendió convertir Pasto en cuartel y símbolo de resistencia contra los liberales radicales del caudillo liberal Tomás Cipriano de Mosquera quien terminó ganando el conflicto.[11]
En 1904 con la creación del departamento de Nariño separándose del Cauca, la ciudad es nombrada su capital. Por esta época se fundaron y construyeron proyectos de envergadura, como la Universidad de Nariño, nuevas vías y sistemas de acueducto y energía eléctrica entre otras necesidades. No obstante, el ferrocarril no llegó a construirse. Hubo planes de trasladar la capital departamental a Túquerres, pero el terremoto de 1936 truncó estas intenciones, siendo Pasto hasta la actualidad la capital.
En 1944, mientras el presidente y reformador liberal Alfonso López Pumarejo se encontraba en la ciudad para presenciar una parada militar, el coronel Diógenes Gil, comandante de la vii Brigada del ejército, lo tomó prisionero en la madrugada del día 10 de julio como parte de un intento de golpe de Estado, conocido como golpe de Pasto. La insurrección militar no recibió mucho apoyo y fracasó en menos de 48 horas, y al día siguiente el presidente Alfonso López emprendió el regreso a la capital, vía Ipiales, para retomar el mando.[32]
Organización político-administrativa
La alcaldía alberga la rama del poder ejecutivo del municipio, que recae sobre el alcalde de Pasto que cumple un período de cuatro años, y que trabaja en conjunto con el Concejo, órgano del poder legislativo.
El área rural está compuesta por diecisiete corregimientos: Buesaquillo, Cabrera, Catambuco, El Encano, El Socorro, Genoy, Gualmatán, Jamondino, Jongovito, La Caldera, La Laguna, Mapachico, Mocondino, Morasurco, Obonuco, San Fernando y Santa Bárbara.[34]
El territorio municipal tiene en total 1181 km² de superficie, de los cuales la ciudad en sí, es decir, el área urbana consta de 17 km², tamaño similar a otras ciudades intermedias como Tunja, Manizales y Neiva, mayor que Popayán, Neiva y Armenia, pero menor a Pereira, Ibagué o Valledupar.
La temperatura media anual es 13,9 grados Celsius. La precipitación varía en todo el municipio, siendo moderada (cercana a 1200 milímetros) en la cabecera municipal, pertinente a la región Andina, y media en La Cocha, o lago Guamuez, conectada fuertemente con la región Amazónica. La visibilidad es de diez kilómetros y la humedad varía de 75 % a 82 %. La vegetación se compone principalmente de los bosques andinos medios y altos, además del páramo andino en las zonas más elevadas como las cimas de las montañas.
El casco urbano (cabecera municipal), cuya población censada en 2005 era &&&&&&&&&0312759.&&&&&0312 759 habitantes,[37] es la segunda urbe más grande del suroccidente colombiano después de Santiago de Cali.
La población total del municipio (urbana y rural) estimada para 2010, según datos de la proyección del DANE, es &&&&&&&&&0411706.&&&&&0411 706 habitantes.[38]
Etnografía
Según las cifras presentadas por el DANE en el censo de 2005,[37] la composición étnica municipal se indica en el cuadro siguiente:
Fuente: Departamento Administrativo Nacional de Estadística (2005).
Economía
En el municipio el 11,1 % de los establecimientos se dedica a la industria; el 56,0 % a comercio; el 28,9 % a servicios y el 4,1 % a otra actividad.[37]
En el área urbana las principales actividades económicas son el comercio y los servicios con algunas pequeñas industrias o microempresas, de las cuales cerca del 50 % corresponden a la manufactura artesanal. Las empresas nariñenses de mayor tamaño se localizan en Pasto, y corresponden principalmente a productos alimenticios, madereros, bebidas y fabricación de muebles. Para desarrollo de la actividad comercial, principalmente con el vecino país de Ecuador, existen varios centros comerciales. La Cámara de Comercio de Pasto fue instituida en 1918 y según su anuario estadístico para el 2008 contaba con 14 066 establecimientos comerciales de los cuales el 58,5 % estaban dedicados al comercio y reparación de vehículos. En la zona rural predominan las actividades agrícolas y de ganadería. En pequeña escala hay actividad minera.[39]
A través de la Empresa de Obras Sanitarias de Pasto,[40] en el casco urbano el 93 % goza de servicios de acueducto y alcantarillado. En el área rural la cobertura de acueducto es de 74 % y la de alcantarillado es de 33 %.[41]
Transporte y vías de acceso
Acceso terrestre
Pasto está conectado hacia el norte por vía terrestre con Popayán y hacia el sur, a 78 km de distancia con Ipiales en la frontera con la república del Ecuador a través de la Carretera Panamericana. La distancia de Pasto a la capital de la república, Bogotá, por la vía Panamericana es de 798 km[42] para un tiempo promedio de viaje de 18 horas. También se puede acceder por la antigua carretera que venía desde el municipio de Mercaderes en el departamento del Cauca, pasando por los municipios de La Unión y Buesaco, en proceso avanzado de pavimentación.
Hacia el occidente la ciudad se comunica con el puerto de Tumaco sobre el océano Pacífico, pasando por Túquerres, por medio de una carretera pavimentada de 284 km, y hacia el oriente con Mocoa en el departamento de Putumayo con una carretera pavimentada de aproximadamente 145 km.
Para el transporte intermunicipal nacional terrestre existe un terminal en el que operan las principales empresas y por el cual pasan aproximadamente 2 millones de pasajeros al año.
Vista del volcán Galeras al atardecer desde la plaza principal
Telefonía e Internet
Varias empresas, como Virgin Mobile, UNE-Orbitel, Tigo, Uff Móvil, Movistar, Avantel y Claro ofrecen servicios de telecomunicaciones en Pasto mediante telefonía móvil con disponibilidad de cobertura UMTS y tecnología HSDPA (todos los operadores), además de Internet por banda ancha, Internet móvil y telefonía fija.
En el municipio existen varias emisoras de radiodifusiónFM, institucionales como la de la Radio de la Universidad de Nariño y la Radio de la Policía Nacional, de radio comunitaria y emisoras comerciales con programación principalmente musical. También hay varias estaciones de radio AM disponibles siendo las más antiguas la Radio Nariño (fundada en 1937) y la Emisora Ecos de Pasto (1941).[43]
Televisión
En Pasto se encuentran disponibles los canales públicos nacionales de televisión: Canal Institucional y Señal Colombia, así como los canales regionales Telepacifico y Telepasto, los canales privados locales como Nariño TV de Claro y CNC de Legon Telecomunicaciones y los canales nacionales privados Canal 1, Canal RCN y Caracol Televisión. También hay disponible servicio de televisión por suscripción a través de empresas como Claro, Movistar, Tigo, Legon Telecomunicaciones y DirecTV.
Salud
En la ciudad está la mayoría de instituciones que configuran la red hospitalaria del departamento de Nariño con seis hospitales y cuatro clínicas para los niveles dos y tres de atención; para la prestación del servicio en el nivel uno se encuentra, además de los anteriores, siete centros y dos puestos de salud que ofertan en total 1332 camas hospitalarias para cubrir la demanda de medicina interna, cirugía, pediatría, obstetricia, partos y psiquiatría básicamente.
En el municipio la red la oferta de instituciones públicas está organizada cuatro redes para la prestación del servicio: la red norte, coordinada por el Hospital Civil incluidos tres puestos de salud y un centro; la red sur, coordinada por el Centro de Salud de la Rosa incluidos tres puestos de salud, un centro y una unidad móvil; la red sudeste coordinada por el Centro de Salud Lorenzo de Aldana incluidos cinco puestos de salud y un centro y la red de occidente coordinada por el Centro de Salud Tamasagra incluidos cinco centros de salud y el Centro de Zoonosis.[44]
Entre los principales centros hospitalarios están:
Hospital Universitario Departamental de Nariño ESE HUDN
Clínica Nuestra Señora de Fátima
Fundación Hospital San Pedro
Hospital Infantil Los Ángeles
Hospital Mental Nuestra Señora del Perpetuo Socorro (salud mental femenina)
Hospital San Rafael de Pasto (salud mental): fue aquí que trabajó como enfermero en 1933 Rubén López Aguilar, uno de los primeros beatos de la historia colombiana[45]
Según el DANE,[46] el 92,1 % de la población del municipio es alfabeta, el 38,6 % de la población residente en Pasto ha conseguido el nivel de básica primaria y el 31,4 % secundaria; el 10,8 % ha conseguido el nivel profesional y el 1,9 % ha hecho estudios de especialización, maestría o doctorado. La población residente sin ningún nivel educativo es el 5,9 %.
Para los estudios técnicos y profesionales en el municipio, existen sedes de 10 universidades o centros de estudios superiores, siendo el principal la Universidad de Nariño con más de 9000 estudiantes.
En música es tradicional el trío de instrumentos de cuerda que ameniza reuniones y fiestas interpretando generalmente boleros y música colombiana como bambucos o pasillos. Es muy importante también la actividad de grupos de música andina latinoamericana. La ciudad es cuna de varios compositores de renombre nacional como Maruja Hinestrosa autora del pasilloEl cafetero y Raúl Rosero Polo, reconocido compositor, arreglista y director de orquesta. La guaneña, canción de bambuco de autor anónimo, traída en mención ya como himno de guerra en los distintos conflictos en que se vio involucrada la región, es el ícono más representativo de la música de Pasto.
La ciudad cuenta con algunos escenarios importantes como el teatro Imperial de la Universidad de Nariño, de arquitectura republicana en U o en herradura, inaugurado en 1922, con capacidad para 500 espectadores en su platea y los cuatro pisos de palcos, y que fue declarado «bien de interés cultural de carácter nacional» por el Ministerio Nacional de Cultura en 1998.[47] Desde el año 2000 es administrado por la Universidad de Nariño que lo adquirió y restauró.
También existe un teatro al aire libre llamado Agustín Agualongo, con una concha acústica y administrado por la alcaldía y pequeñas salas teatrales relativas a los colegios privados como el Liceo de la Merced Maridiaz, el Colegio San Francisco Javier, el Colegio San Felipe Neri (teatro Francisco de la Villota) y el Colegio del Sagrado Corazón de Jesús, regentado este último por las hermanas betlemitas.
El Banco de la República construyó y administra el centro cultural Leopoldo López Álvarez que cuenta con una biblioteca general, temática del departamento de Nariño e infantil; salas de exposición, salones de uso múltiple y un vestíbulo que se habilita para pequeños conciertos.
Desde el 2004 existe la plaza del Carnaval y la Cultura, construida en la localización original del terminal de transportes terrestres de la ciudad; planeada y diseñada como proyecto de renovación urbana, y sobre todo para darle un escenario al Carnaval de Negros y Blancos, pues su forma se concibió para ofertar la mayor visibilidad a los espectadores de los desfiles, que muestran todo su esplendor al atravesarla.
Encuentros culturales
Desde 2009 en la ciudad se realiza anualmente en agosto el Encuentro Internacional de Culturas Andinas. En el 2011 y con el lema "Tiempo de florecer" el evento se celebra del 13 al 21 de agosto con participación de países del área andina así como de España, Cuba, Alemania, EUA, México y Guatemala.
Artesanía
Plato de madera decorado con barniz de Pasto
Los artesanos pastusos de marroquinería así como de la madera, ebanistas y talladores, son famosos desde la época de la colonia.
Pero la más característica y original de las manifestaciones culturales y artesanales de los pastusos es la elaboración de utensilios de madera tallada y cubierta con una resina obtenida del fruto de un arbusto de la selva andina, llamado Mopa - Mopa; utilizan una técnica refinada manual que data del periodo prehispánico, conocida como Barniz de Pasto. El refinamiento alcanzado permite obtener objetos utilitarios o decorativos de gran belleza y mérito artístico que trascienden lo artesanal.
Igualmente es muy característica de la ciudad la artesanía de enchapado en tamo de objetos de madera usando delgadas láminas vegetales coloreadas, obtenidas de la paja de cereales y con las cuales se elaboran dibujos y figuras con resultados semejantes a los de la taracea o marquetería.
Los platos representativos de la gastronomía típica de San Juan de Pasto son producto del mestizaje, y la expresión de la fertilidad de las tierras y de la laboriosidad de la gente. El plato más representativo es el cuy asado a la brasa y que el 7 de enero se celebra en el festival del cuy en el corregimiento de Obonuco como culminación del Carnaval de Negros y Blancos. Entre los postres más destacados se destacan el helado de paila y el dulce de chilacuán, y amasijos como los quimbolitos y las empanadas de añejo.
Una de sus bebidas representativas y típicas son los llamados «hervidos», que, como su nombre refiere, es una bebida caliente a base de jugo de frutas que puede ser de lulo, mora o maracuyá, con una adición final de aguardiente o de un licor artesanal llamado chapil.[48]
Tinkunni, carroza ganadora en 2008, Carnaval de Negros y Blancos de Pasto.
La festividad principal es el Carnaval de Negros y Blancos, declarado Patrimonio Cultural de la Nación por el congreso de la República de Colombia en abril de 2002, y el 30 de septiembre de 2009 añadido entre las listas del Patrimonio Oral e Inmaterial de la Humanidad por la UNESCO; se celebra entre el 2 y el 7 de enero de cada año, especialmente el 4 de enero (llegada de la familia Castañeda), el 5 de enero (día de negros) y el 6 de enero (día de blancos) anuales, con eventos y características que hacen de estas fiestas únicas en el país y en el mundo. Alrededor de estas fechas con el tiempo se han ido agregando otras celebraciones, siempre resaltando los rasgos característicos de la cultura local y regional, destacando lo más autóctono y vernáculo, constituyéndose en una referencia ineludible en el calendario de fiestas en Colombia y atrayendo un considerable número de turistas, por sus verbenas populares en calles y plazas, desfiles de carrozas, comparsas y murgas con amplia implicación popular.
Fiesta de la Virgen en La Cocha. En el corregimiento de El Encano, el 11 de febrero se celebran actos litúrgicos y festivos en honor a la Virgen de Lourdes, a quien se rinde culto en una capilla asentada en la isla de La Corota, al interior de la laguna de La Cocha. Celebración que incluye una atractiva procesión nocturna de lanchas engalanadas para la ocasión.[49]
Fiesta de las guaguas de pan. Fiesta ancestral agraria del solsticio de verano y que se celebra el día de san Pedro y san Pablo, el 29 de junio, en los corregimientos de Jongovito, Jenoy y Obonuco, en la cual se destacan altares con las figuras de pan llamados «castillos de guaguas de pan» a cargo de anfitriones o fiesteros.
Religión
Catedral de Pasto, iglesia matriz de la diócesis.
La mayor parte de la población profesa el cristianismo, de este la Iglesia Católica es la predominante, aunque también existen iglesias protestantes como la Iglesia Cristiana de los Hechos, Asambleas de Dios, Iglesia de Dios Ministerial de Jesucristo Internacional, la Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días (Mormones), los Testigos de Jehová, entre otras, que poseen sus respectivos lugares de culto. La minoría musulmana está constituida, en general, por inmigrantes provenientes de Palestina, Líbano y Siria, asentados en la región desde mediados del siglo xx.
La ciudad es sede diocesana desde el siglo xix. La influencia de la religión en la sociedad pastusa ha sido históricamente muy fuerte y en el siglo xix la ciudad fue el foco de la llamada guerra de los Supremos o de los Conventos, iniciada por el padre Francisco de la Villota, superior de la Congregación del Oratorio de san Felipe Neri, como respuesta a la supresión de conventos menores (con menos de ocho religiosos) ordenada por el entonces presidente José Ignacio de Márquez.
La diócesis de Pasto incluye otros municipios para una extensión total de 6813 kilómetros cuadrados, con una población de 730 000 feligreses y de las 25 parroquias pertinentes a su jurisdicción, 15 están en el municipio, pero en la ciudad se ubica el mayor número de templos, algunos de los cuales datan de la época virreinal, con una exuberante decoración religiosa de gran valor artístico como los templos de San Juan Bautista, La Merced, Cristo Rey, Corazón de Jesús o la catedral, San Agustín, San Felipe, Santiago y San Andrés, entre otras.
En el municipio existen cerca de treinta comunidades religiosas cristianas, algunas de ellas desde antiguo y con gran influencia social, como la comunidad de hermanos maristas de la enseñanza, la Congregación de Hermanas Franciscanas de María Inmaculada, la comunidad de los jesuitas, las hermanas betlemitas y la comunidad de los oratorianos, entre otras.
Deportes
En San Juan de Pasto se ha desarrollado una amplia cultura deportiva, tanto recreativa como competitiva. El fútbol es uno de los principales deportes que se practica en la ciudad desde noviembre de 1909 cuando Leslie Osmond Spain, ciudadano inglés que visitaba la comarca con motivos comerciales, organiza un partido de fútbol en una improvisada cancha del Barrio de San Andrés, y a los tres meses de su permanencia en la ciudad conformó el primer equipo de fútbol,[50] por lo que muchos consideran a Pasto como cuna del fútbol colombiano.
La ciudad es sede del Deportivo Pasto, equipo fundado en 1949, que permaneció por fuera del profesionalismo hasta 1996 cuando ascendió a la Primera B; dos años después ascendió a la Primera A del fútbol profesional colombiano. En junio del año 2006 se coronó campeón ganando un cupo para competir en el 2007 por la Copa Libertadores. En el año 2009 logró el subcampeonato de la Copa Colombia, al perder desde los cobros de la pena máxima contra Independiente Santa Fe y en el mismo año descendió a la Categoría B. Posteriormente, recupera su sitio en la categoría primera A en diciembre de 2011, cuando vence a Patriotas en la final de dicha categoría.
En Pasto, como en otros municipios de Nariño y en algunas regiones de Ecuador, se practica un deporte tradicional, prehispánico y muy antiguo y sin parangón en otras regiones de Colombia llamado chaza, un juego de pelota, semejante al tenis o a la pelota vasca, caracterizado por el uso de unas pesadas raquetas de madera y cuero denominadas bombos y que se juega por equipos, en una cancha rectangular de tierra.
La principal atracción en el municipio es La Cocha, o lago Guamuez, situada a 27 kilómetros de la ciudad de San Juan de Pasto, a 45 minutos por carretera pavimentada. En el sitio se puede disfrutar del paisaje, de la gastronomía local con base en la preparación de la trucha arco iris, la pesca deportiva y paseos en lancha.
Para los amantes del turismo cultural, además de sus museos antes citados (véase: Museos), la ciudad ofrece a los visitantes la riqueza artística de sus templos cristianos entre las cuales destacan el templo de San Juan Bautista del siglo xviii, la catedral, el templo de Nuestra Señora de las Mercedes, el templo de San Felipe, el templo de San Sebastián o de La Panadería, el templo de Cristo Rey, Santiago Apóstol y el templo de San Agustín.
Para el turismo ecológico existe el centro ambiental Chimayoy, que en quillasinga significa «ir al encuentro con el sol». Situado a cuatro kilómetros de San Juan de Pasto, a un lado de la vía que comunica la ciudad con el interior de Colombia, es un espacio previsto para la educación, turismo e investigación ambiental y la conservación ecológica; cuenta con largos senderos ecológicos y actividades varias que buscan de forma metodológica integrar las personas y la comunidad con el medio ambiente, promoviendo y coadyuvando proyectos ecológicos.
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↑[6]|Boletín del Dane. Censo General 2005 Perfil Pasto - Nariño
↑Ministerio de Cultura de Colombia. Resolución número 0789 del 31 de julio de 1998 «por la cual se declara como bien de interés cultural de carácter nacional algunos inmuebles localizados en Popayán - Cauca - Ráquira - Inspección La Candelaria y Santa Sofía - Boyacá, Bugalagrande - Corregimiento de El Overo, Cartago - Valle del Cauca y Pasto - Nariño.
↑Muñoz, Lydia Inés. Manual historia de Pasto, Volumen 7. Manual historia de Pasto. Editor Academia Nariñense de Historia, 1996. ISBN 958-33-3584-3, 9789583335846