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Hacia 1566, los [[Países Bajos Españoles]] vivieron revueltas contra las autoridades de la [[Monarquía Hispánica]], impulsadas principalmente por la nobleza neerlandesa. El [[Cardenal Granvela]], consejero de [[Margarita de Parma]], Gobernadora de los Países Bajos, agravó las tensiones al promover la reorganización eclesiástica, lo que lo hizo profundamente impopular.<ref>Israel, Jonathan. ''The Dutch Republic: Its Rise, Greatness, and Fall 1477–1806''. Oxford University Press, 1995, pp. 130–132.</ref> Nobles como [[Guillermo de Orange]] y el [[Conde de Egmont]] exigieron su destitución en 1564, lográndola, pero las medidas represivas promovidas por el Cardenal continuaron.<ref>Giménez Martín, Juan. ''Tercios de Flandes''. Edaf, 2005, pp. 23–25.</ref> | Hacia 1566, los [[Países Bajos Españoles]] vivieron revueltas contra las autoridades de la [[Monarquía Hispánica]], impulsadas principalmente por la nobleza neerlandesa. El [[Cardenal Granvela]], consejero de [[Margarita de Parma]], Gobernadora de los Países Bajos, agravó las tensiones al promover la reorganización eclesiástica, lo que lo hizo profundamente impopular.<ref>Israel, Jonathan. ''The Dutch Republic: Its Rise, Greatness, and Fall 1477–1806''. Oxford University Press, 1995, pp. 130–132.</ref> Nobles como [[Guillermo de Orange]] y el [[Conde de Egmont]] exigieron su destitución en 1564, lográndola, pero las medidas represivas promovidas por el Cardenal continuaron.<ref>Giménez Martín, Juan. ''Tercios de Flandes''. Edaf, 2005, pp. 23–25.</ref> | ||
El [[Conde de Egmont]], Lamoral, destacado noble y militar leal a la corona española, participó en la [[Liga de la Nobleza]], que en 1566 presentó el [[Compromiso de Breda]] | El [[Conde de Egmont]], Lamoral, destacado noble y militar leal a la corona española, participó en la [[Liga de la Nobleza]], que en 1566 presentó el [[Compromiso de Breda]], un escrito que solicitaba dejar en suspenso algunos de los mandatos del [[Concilio de Trento]], de obligada aplicación en toda la cristiandad.<ref>«España y la rebelión de Flandes», Geoffrey Parker, pag.68-71</ref> La alta nobleza, con Orange, Egmont y Horn como cabezas visibles, utilizó el movimiento que estaban generando los calvinistas más extremistas para presionar a la Gobernadora [[Margarita de Parma]], y hacer que ésta solicitara a Felipe II más concesiones a cambio de su apoyo para controlar a los exaltados. Solicitudes que incluían más tierras, más títulos, más dinero, y que todas las decisiones locales importantes se tomaran en el Consejo de Estado allí en Flandes. Las discusiones subieron tanto de tono que durante una reunión del Consejo de Estado con el [[Cardenal Granvela]] el [[Conde de Egmont]] llegó a desenvainar su espada.<ref>Biografía de Lamoral de Egmont. Diccionario Biográfico Español de la Real Academia de la Historia.</ref> | ||
En 1566 la [[Revuelta de los Iconoclastas]], con ataques calvinistas a iglesias católicas, intensificó el conflicto.<ref>Israel, Jonathan. Op. cit., pp. 140–143.</ref> Felipe II envió al [[Fernando Álvarez de Toledo|duque de Alba]] en 1567, quien instauró el [[Tribunal de los Tumultos]], ejecutando a miles, incluidos el propio Egmont y el [[Conde de Hornes]], que fueron decapitados en 1568 en Bruselas.<ref>Mariana, Juan de. ''Historia general de España''. Tomo IX, 1849, pp. 115–117.</ref> Estas ejecuciones indignaron a la población y fueron el detonante que impulsó a [[Guillermo de Orange]] a convertirse en líder de la resistencia, desencadenando la [[Guerra de los Ochenta Años]] (1568-1648)<ref>Parker, Geoffrey. Op. cit., pp. 25–27.</ref> que evolucionó hacia una lucha por la independencia de las provincias del norte.<ref>Cañete, Hugo A. ''La Guerra de Frisia: Las campañas del coronel Verdugo en el norte de Flandes (1579-1594)''. Platea, 2012, pp. 15–17.</ref> | |||
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| Socorro de Goes | ||||
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| la Guerra de los Ochenta Años | ||||
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El socorro de Goes por Petro Le Poivre | ||||
| Fecha | 20 y 21 de octubre de 1572 | |||
| Lugar |
Goes, ( | |||
| Resultado |
Victoria española
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| Comandantes | ||||
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El Socorro de Goes fue una operación militar ejecutada por los tercios españoles para levantar el asedio de la ciudad de Goes, en los Países Bajos Españoles, en octubre de 1572, mientras era objeto de asedio por parte de las fuerzas neerlandesas con apoyo de tropas inglesas, durante el transcurso de la Guerra de los Ochenta Años. El éxito de la operación permitió mantener bajo control español la estratégica ciudad de Middelburg, también sitiada en aquel momento.
Ante la imposibilidad de socorrer a Goes por mar, 2.700 soldados de los tercios bajo el mando de Cristóbal de Mondragón vadearon el Río Escalda por su desembocadura, caminando durante la noche quince kilómetros con el agua a la altura del pecho. La llegada por sorpresa de los tercios provocó la huida precipitada de las tropas anglo-neerlandesas de Goes, permitiendo a los españoles mantener el control de Middelburg, capital de Walcheren.
Contexto histórico
Hacia 1566, los Países Bajos Españoles vivieron revueltas contra las autoridades de la Monarquía Hispánica, impulsadas principalmente por la nobleza neerlandesa. El Cardenal Granvela, consejero de Margarita de Parma, Gobernadora de los Países Bajos, agravó las tensiones al promover la reorganización eclesiástica, lo que lo hizo profundamente impopular.[2] Nobles como Guillermo de Orange y el Conde de Egmont exigieron su destitución en 1564, lográndola, pero las medidas represivas promovidas por el Cardenal continuaron.[3]
El Conde de Egmont, Lamoral, destacado noble y militar leal a la corona española, participó en la Liga de la Nobleza, que en 1566 presentó el Compromiso de Breda, un escrito que solicitaba dejar en suspenso algunos de los mandatos del Concilio de Trento, de obligada aplicación en toda la cristiandad.[4] La alta nobleza, con Orange, Egmont y Horn como cabezas visibles, utilizó el movimiento que estaban generando los calvinistas más extremistas para presionar a la Gobernadora Margarita de Parma, y hacer que ésta solicitara a Felipe II más concesiones a cambio de su apoyo para controlar a los exaltados. Solicitudes que incluían más tierras, más títulos, más dinero, y que todas las decisiones locales importantes se tomaran en el Consejo de Estado allí en Flandes. Las discusiones subieron tanto de tono que durante una reunión del Consejo de Estado con el Cardenal Granvela el Conde de Egmont llegó a desenvainar su espada.[5]
En 1566 la Revuelta de los Iconoclastas, con ataques calvinistas a iglesias católicas, intensificó el conflicto.[6] Felipe II envió al duque de Alba en 1567, quien instauró el Tribunal de los Tumultos, ejecutando a miles, incluidos el propio Egmont y el Conde de Hornes, que fueron decapitados en 1568 en Bruselas.[7] Estas ejecuciones indignaron a la población y fueron el detonante que impulsó a Guillermo de Orange a convertirse en líder de la resistencia, desencadenando la Guerra de los Ochenta Años (1568-1648)[8] que evolucionó hacia una lucha por la independencia de las provincias del norte.[9]

En abril de 1572 los Mendigos del mar, piratas holandeses expulsados de Inglaterra, tomaron Brielle, que se hallaba desprotegida en ese momento. Al comprobar la facilidad con que habían tomado la plaza, los piratas se lanzaron a asaltar otras ciudades cercanas de la provincia de Zelanda, donde sembraron el terror, cebándose especialmente entre la población católica y los civiles partidarios del gobierno español. Finalmente se les unieron rebeldes independentistas liderados por Guillermo de Orange, quien a pesar de haber manifestado al principio su desaprobación por los métodos violentos que utilizaban los piratas, cuando vio las conquistas militares que habían obtenido, decidió aprovechar la coyuntura y ponerlos de su lado.
A mediados de 1572 solo quedaban bajo control español Middelburg y Arnemuiden en la isla de Walcheren, y Goes (también llamada Tergoes) en la isla de Zuid-Beveland,[10] todas ellas bajo asedio o amenazadas por las fuerzas neerlandesas bajo el estatuderato de Guillermo de Orange con apoyo de tropas inglesas enviadas por Isabel I.[11]
Asedio de Goes
Jerome de Tseraarts, gobernador de Flesinga al mando de las fuerzas neerlandesas en la isla de Walcheren, había intentado poco antes el asedio de Goes, habiendo sido repelido por la guarnición de la ciudad al mando de Isidro Pacheco.[12] El 26 de agosto de 1572, al frente de siete mil soldados,[13] entre los que había mil quinientos ingleses al mando de Thomas Morgan y Humphrey Gilbert,[12] y una flota de cuarenta naves,[14] Tseraarts volvió a sitiar la ciudad.
La guarnición española de Goes, muy inferior en número, no resistiría el asedio durante mucho tiempo sin recibir refuerzos.
Fernando Álvarez de Toledo, III duque de Alba,[15] gobernador de los Países Bajos en nombre de Felipe II de España, ordenó a Sancho Dávila, estacionado con sus tropas en Brabante Septentrional, enviar auxilio a Goes. La presencia en la zona de la flota de los mendigos del mar capitaneados por Peterson Worst[16] impidió que la ayuda pudiera ser enviada por vía marítima.
Socorro de Goes
Planificación
El Río Escalda, antes de su desembocadura en el mar del Norte, se dividía en dos brazos que fluían en direcciones distintas: el Oosterschelde salía hacia el norte; el Westerschelde corría hacia el oeste. Entre estos dos brazos se encontraban las islas de Walcheren y Zuid-Beveland, al norte de la cual se encontraba Goes. Por el poco desnivel del Escalda, la zona comprendida entre Zuid-Beveland y Brabante era una llanura permanentemente anegada y expuesta a las mareas del mar del Norte y a las corrientes del río. Cuando la marea bajaba el río tenía entre metro y metro y medio de profundidad; cuando subía podía llegar a tres metros como media.
El capitán Plomaert, flamenco al servicio de los españoles, acompañado por dos lugareños conocedores del terreno, estudió la posibilidad de hacer pasar a las tropas españolas vadeando el Oosterschelde a pie, aprovechando las horas de la marea baja.[17]
Vadeo de la desembocadura del Río Escalda
El plan de Plomaert fue presentado a Sancho Dávila y a Cristóbal de Mondragón, que lo aceptaron como viable, Para su puesta en práctica Mondragón reunió en Woensdrecht (en las cercanías de Bergen op Zoom) una fuerza de dos mil setecientos piqueros españoles, valones y alemanes de los tercios.[13]
Al anochecer del 20 de octubre Mondragón y sus hombres, precedidos por Plomaert y sus guías, se adentraron en el río, cada uno provisto de un saco con pólvora y provisiones que debían sujetar por encima de la cabeza o en la punta de las picas y arcabuces durante toda la travesía,
Con el agua que llegaba a veces hasta el cuello, y con los frascos de pólvora, las mechas y los arcabuces, sobre sus cabezas, 2.700 soldados españoles, valones y alemanes, entre los que se hallaba Francisco Verdugo, cruzaron lentamente por la noche durante cinco horas el brazo de mar, bregando con el frío, el fango, las olas y las corrientes.
Por la noche, durante más de cinco horas, cruzaron los 15 km que les separaban de la orilla opuesta, hundiéndose en el fondo lodoso hasta las rodillas, fatigados del tremendo esfuerzo que les obligaba lo pegadizo adherente del fondo, hiriéndose los pies con las conchuelas, soportando el frio, el oleaje y las corrientes de la desembocadura del río, y apurados por la inminente subida de la marea que hubiera llegado hasta una altura mínima de 3 metros.[18]
Ataque de los tercios
Poco antes del amanecer del 21 de octubre de 1572, los tercios alcanzaron la orilla de Zuid-Beveland a la altura de Yerseke, a unos veinte kilómetros de Goes, tras cruzar el Oosterschelde con solo nueve hombres perdidos, ahogados durante la travesía.[13] Esta cifra, mínima considerando la extrema dificultad de la operación, refleja la disciplina y preparación de las tropas al mando de Cristóbal de Mondragón.[19] Desde Yerseke, los soldados, exhaustos pero resueltos, avanzaron rápidamente hacia su objetivo, aprovechando el factor sorpresa para desbaratar el asedio enemigo.
Las tropas anglo-neerlandesas, que esperaban un ataque por vía marítima en los puertos de la isla, fueron tomadas por sorpresa ante la llegada de los tercios desde el interior de Zuid-Beveland. Desconcertadas, iniciaron una huida despavorida hacia sus naves, perseguidas por los soldados de Mondragón, quienes alcanzaron su retaguardia en una acción fulminante.[20] Las fuentes relatan numerosas bajas: Cesáreo Fernández Duro estima unas 2.000, incluyendo muchos ahogados durante la huida, mientras que Guido Bentivoglio describe un elevado número de enemigos "muertos" sin precisar cifras.[21][22]
La desbandada de las fuerzas de Jerome de Tseraarts, Thomas Morgan y Humphrey Gilbert permitió a los tercios liberar Goes y aliviar temporalmente la presión sobre Middelburg, consolidando el control español en la región.[23] La acción, destacada por cronistas como Antonio Trillo por su audacia táctica, reforzó la reputación de los tercios como una fuerza militar formidable, capaz de superar adversidades extremas.[24]
Consecuencias
La retirada anglo-holandesa de Goes permitiría a las tropas españolas aliviar temporalmente el asedio sobre Middelburg, capital de Zelanda; la ciudad resistiría hasta su rendición en febrero de 1574.[25]
A finales de 1572, Goes, Arnemuiden, Middelburg y Rammekens seguían bajo control español. La isla de Schouwen, incluyendo Zierikzee, quedaría en manos de las fuerzas neerlandesas.
La ciudad permanecería en poder español hasta la retirada de las tropas en 1576, según lo acordado en la Pacificación de Gante y el Edicto Perpetuo.[26]
Evocaciones
Pedro Calderón de la Barca escribió sobre la actuación de estos soldados:
Estos son españoles: ahora puedo
hablar encareciendo estos soldados,
sólo no sufren que les hablen alto.
y sin temor, pues sufren a pie quedo
con buen semblante, bien o mal pagados.
Nunca la sombra vil vieron del miedo,
y aunque soberbios son, son reportados.
Todo lo sufren en cualquier asalto;
También el humanista Fadrique Furió Ceriol, censor de los “Comentarios” de Bernardino de Mendoza, elogió la hazaña:
Entre otras hazañas memorables y dignas de eterna memoria, se verán aquí aquellas dos nunca assaz loadas: que esta nación y las demás por dos vezes, con escuadrón formado del modo que se pudo, vadeó el mar océano desde tierra firme a las Islas de Zeelanda, de noche y con frío, por distancia de dos leguas, con agua a los pechos, a la garganta y a ratos más arriba, por donde algunos se anegaron en ella; y llegados de la otra parte, hambrientos, desnudos, mojados, tiritando de frío, cansados y pocos, cerraron con los enemigos, que eran muchos más en número y estavan hartos, armados y descansados y atrincheados, y los hizieron huir a espadas bueltas.
Bibliografía
- CAÑETE, Hugo A., La Guerra de Frisia, Las Campañas del Coronel Verdugo en el Norte de Flandes (1579-1594), Platea
- CRESPO-FRANCÉS, Jose Antonio, La infantería legendaria en el Escalda. El socorro de Goes, por el coronel Mondragón. elespiadigital.com
- TOCA, José María de y MARTÍNEZ LAÍNEZ, Fernando, Tercios de España. La infantería legendaria, EDAF
Notas y referencias
- ↑ 1,0 1,1 1,2 Cesáreo Fernández Duro: Armada Española desde la Unión de los Reinos de Castilla y Aragón, pág. 273.
- ↑ Israel, Jonathan. The Dutch Republic: Its Rise, Greatness, and Fall 1477–1806. Oxford University Press, 1995, pp. 130–132.
- ↑ Giménez Martín, Juan. Tercios de Flandes. Edaf, 2005, pp. 23–25.
- ↑ «España y la rebelión de Flandes», Geoffrey Parker, pag.68-71
- ↑ Biografía de Lamoral de Egmont. Diccionario Biográfico Español de la Real Academia de la Historia.
- ↑ Israel, Jonathan. Op. cit., pp. 140–143.
- ↑ Mariana, Juan de. Historia general de España. Tomo IX, 1849, pp. 115–117.
- ↑ Parker, Geoffrey. Op. cit., pp. 25–27.
- ↑ Cañete, Hugo A. La Guerra de Frisia: Las campañas del coronel Verdugo en el norte de Flandes (1579-1594). Platea, 2012, pp. 15–17.
- ↑ En el siglo XVI Walcheren y Zuid-Beveland eran islas; posteriormente serían unidas a Brabante Septentrional por medio de pólders.
- ↑ Jonathan Israel: The Dutch Republic: Its Rise, Greatness, and Fall 1477–1806, Oxford University Press, 1995, pp. 148–150.
- ↑ 12,0 12,1 Mark Charles Fissel: English Warfare, 1511–1642, pág. 137.
- ↑ 13,0 13,1 13,2 John Lothrop Motley: Rise of the Dutch Republic, vol. XIX.
- ↑ José Vicente de Rustant: Historia de Don Fernando Álvarez de Toledo, pág. 224.
- ↑ Juan Giménez Martín: Tercios de Flandes, pág. 81, [1]
- ↑ Charles Maurice Davies: History of Holland, pág. 590.
- ↑ Geoffrey Parker: The Army of Flanders and the Spanish Road (1567–1659), Cambridge University Press, 1972, pp. 48–50.
- ↑ Bernardino de Mendoza, Comentarios de lo sucedido en los Países Bajos. Madrid, 1592
- ↑ Giménez Martín, Juan. Tercios de Flandes. Edaf, 2005, p. 82.
- ↑ Juan de Mariana: Historia general de España, pág. CXXI.
- ↑ Fernández Duro, Cesáreo. Armada Española desde la Unión de los Reinos de Castilla y Aragón. Tomo II, 1896, p. 273.
- ↑ Bentivoglio, Guido. Historia de las guerras de Flandes. Amberes, 1632, pp. 145–146.
- ↑ Martínez Laínez, Fernando. Una pica en Flandes: La epopeya de los Tercios. Edaf, 2007, pp. 88–90.
- ↑ Antonio Trillo, Historia de la Rebelión y Guerras de Flandes: con unos muy importantes y provechosos discursos en materia de guerra y estado. Sacados de las historias griegas y Romanas. Madrid, 1592. Archivo Histórico Nacional, pp. 210–212.
- ↑ Henry Kamen: Empire: How Spain Became a World Power, 1492–1763, HarperCollins, 2003, p. 198.
- ↑ John H. Elliott: Imperial Spain 1469–1716, Penguin Books, 2002, p. 267.
Enlaces externos
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- Tercios de España – El Socorro de Goes Grupo de Estudios de Historia Militar
- Cuartos de final en Goes Patente de corso, columna de Arturo Pérez-Reverte